Se duchó detenidamente, mirando como salpicaba el agua en los azulejos del baño. Se afeitó y se vistió con el traje gris marengo, la camisa blanca y los zapatos y corbata negros.
Su padre había fallecido el día antes, hoy era el entierro, y llevaba meses sin verlo.
Pidió un coche a Uber y le introdujo un servicio desde el hotel donde se alojaba hasta el mismo cementerio.
Se apeó del coche y se dirigió a la calle y número que le habían indicado en la garita de información del cementerio.
Cuando llegó, la gente se arremolinaba en torno a una lápida de suelo, se acercó, y entonces su madre sollozando le dijo:
-El hijo que no ha sido bueno con su padre o con su madre, no tiene derecho a ir a llorar el día de su entierro.
![]() |
| Foto extraída de la página: pinterest.com |

Comentarios
Publicar un comentario